Armonía y composición

Tafelmusik-Música de mesa

Cambiando de tema pero todavía manteniendo el nexo musical del día a día, hemos disfrutado hoy de una magnífica fideuá en compañía de la familia. Es una comida típica de la zona de Gandía, en Valencia, preparada con fideos cocidos en caldo de pescado, acompañados de lo que aparece en la foto:

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La expresión Tafelmusik (alemán: «Música de mesa») se refiere al variado repetorio de música expresamente compuesta para acompañar banquetes, en especial en los Siglos XVI y XVII, ya sea como música de fondo, en los entremeses, al inicio o en la sobremesa.

La costumbre de acompañar los banquetes o reuniones con música se remonta al Antiguo Egipto, manteniéndose entre los Hebreos, en Grecia y en Roma. La tradición perdura en el medioevo y toma nuevo vigor en el Siglo XV. En las comidas solemnes, comenzando por los banquetes de boda, la presencia de cantores y músicos era habitual y casi obligada: lo mismo ocurría en los banquetes oficiales de la corte y de las magistraturas municipales. Al intérprete de laúd y al arpista del Concerto Palatino de Bolonia, por ejemplo se les asignaba la función de «deleitar, con delicadas danzas instrumentales, el oído de los ilustres comensales durante el almuerzo o la cena». En los almuerzos dominicales o en las ocasiones especiales se sumaban a estos las trompetas, los cornos y los pífanos.

Durante los siglos XVII y XVIII, sobre todo en Alemania y Francia, el estilo seduce a los compositores hasta caracterizarse como verdadero género musical, con la forma de una suite de danzas. Entre los autores que compusieron obras de este tipo puede mencionarse a Johann Hermann Schein (Banquete musical, 1617), Alexander Avenarius, Andreas Hammerschmidt, Heinrich Ignaz Franz von Biber y Werner Ehrhardt en Alemania; Jean-Baptiste Lully y Michel-Richard Delalande en Francia. Es muy conocida la Tafelmusik de Georg Philipp Telemann (1733), que se estructura mediante una obertura, un cuarteto, un concierto, un trío, una pieza solista y un final en la misma tonalidad.

Este es un buen ejemplo del genial compositor alemán:

No desdeñaron dedicarse a la tafelmusik el mismo Beethoven, quien compuso el Octeto para vientos op.103 en 1792 para alegrar la mesa del elector de Bonn y -en tiempos más recientes- Paul Hindemith, Gerhard Maasz o Jeno Takács.

Se reconocen como relacionadas con la «música de mesa» las composiciones breves de Gioachino Rossini, compositor que también adquirió fama como gastrónomo, tituladas «antipasto» y «postre», únicas piezas que escribió luego de su decisión de abandonar la composición musical en 1829.

Iniciado el Siglo XVIII el género tafelmusik fue reemplazado por divertimento.

Armonía divina

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“Así como el músico, con la lira bien templada, ejecuta una armonía, combinando con los recursos del arte los sonidos graves con los agudos y los intermedios, así también la Sabiduría de Dios, teniendo en sus manos el universo como una lira, une las cosas de la atmósfera con las de la tierra, y las del cielo con las de la atmósfera y las asocia todas unas con otras, gobernándolas con su voluntad y beneplácito. De este modo, produce un mundo unificado, hermosa y armoniosamente ordenado, sin que por ello el Verbo de Dios deje de permanecer inmutable junto al Padre, mientras pone en movimiento todas las cosas, según le place al Padre, con la invariabilidad de su naturaleza. Todo, en definitiva, vive y se mantiene, por donación suya, según su propio ser y, por él, compone una armonía admirable y verdaderamente divina.
Tratemos de explicar esta verdad tan profunda por medio de una imagen: pongamos el ejemplo de un coro numeroso. En un coro compuesto de variedad de personas, de niños, mujeres, hombres maduros y adolescentes, cada uno, bajo la batuta del director, canta según su naturaleza y sus facultades: el hombre con voz de hombre, el niño con voz de niño, la mujer con voz de mujer, el adolescente con voz de adolescente, y, sin embargo, de todo el conjunto resulta una armonía. Otro ejemplo: nuestra alma pone simultáneamente en movimiento todos nuestros sentidos, cada uno según su actividad específica, y así, en presencia de algún estímulo exterior, todos a la vez se ponen en movimiento: el ojo ve, el oído oye, la mano toca, el olfato huele, el gusto gusta, y también sucede con frecuencia que actúan los demás miembros corporales, por ejemplo, los pies se ponen a andar. De manera semejante acontece en la creación en general. Ciertamente, los ejemplos aducidos no alcanzan a dar una idea adecuada de la realidad, y por esto es necesaria una más profunda comprensión de la verdad que quieren ilustrar.
Es decir, que todas las cosas son gobernadas a un solo mandato del Verbo de Dios, de manera que, ejerciendo cada ser su propia actividad, del conjunto resulta un orden perfecto”.

(San Atanasio)

Atanasio de Alejandría (en griego, Ἀθανάσιος Ἀλεξανδρείας [Athanásios Alexandrías]) fue obispo de Alejandría, nacido alrededor del año 296 y fallecido el 2 de mayo del año 373. Se considera santo en la Iglesia copta, en la Iglesia católica, en la Iglesia ortodoxa y en la Iglesia anglicana, además de doctor de la Iglesia católica y padre de la Iglesia Oriental.