Mes: octubre 2014

SCHUBERT “LITANEI”

Litanei am Tage Aller Seelen” (“Letanía en el Día de Difuntos”)

Presentamos hoy la versión para piano de Franz Liszt (1811-1886) sobre la partitura original para voz y piano de Franz Schubert (1797-1828) “Litanei auf das Fest Aller Seelen”, D. 343 (1816), publicado póstumamente en 1831.

Ruh’n in Frieden alle Seelen,
Die vollbracht ein banges Quälen,
Die vollendet süßen Traum,
Lebensatt, geboren kaum,
Aus der Welt hinüberschieden:
Alle Seelen ruhn in Frieden!
Und die nie der Sonne lachten,
Unterm Mond auf Dornen wachten,
Gott, in reinen Himmelslicht,
Einst zu sehn von Angesicht:
Alle die von hinnen schieden,
Alle Seelen ruhn in Frieden!
Descansen en paz, todas las almas
Que desasosegados tormentos consumaron,
Que por dulces sueños pasaron,
Quienes, saciadas o apenas nacidas,
De este mundo se elevaron:
¡Todas las almas en paz descansen!
Y las que nunca al sol rieron,
Bajo la luna sobre espinas velaron,
Dios, en la pura luz del cielo,
Algún día cara a cara te contemplen:
Todas los que de aquí partieron,
¡Todas las almas en paz descansen!

 

 

Fra Angelico, Predella de la Pala di Fiesole (1424-25)

VISITA AL MOTOR MECÁNICO DEL PIANO 2014

El piano es un instrumento de cuerda percutida, que a simple vista suena a “instrumento de percusión”. Ciertamente sin el impacto del martillo en las cuerdas no se podría producir el sonido, pero es muy interesante ver y preguntarse cómo se produce esta peculiar manera de hacer sonar un instrumento capaz de transmitir bellísimas melodías y llegar a nuestros oídos como si de martillos no se tratase.

Hemos aprovechado las sesiones de clase de Conjunto de esta semana para adentrarnos en el esqueleto interno del piano, que no se reduce a un “mueble” con teclas y cuerdas tocadas por martillos…

Todo el mecanismo y juego de palancas que se combinan desde el ataque a la tecla hasta la producción del sonido al ser golpeadas las cuerdas por el fieltro que recubre cada macillo es muy complejo, y de hecho hace falta técnicos especializados para revisiones, ajustes y reparación de estos entresijos.

Aquí tenéis un pequeño resumen de lo que hemos observado:

Finalmente, algunos alumnos comentaban a qué se parecía el mecanismo del piano:

F. LISZT Y S. JUAN PABLO II

Retomamos la actividad en nuestra web recordando en el día de hoy el nacimiento de Franz Liszt (1811-1886), hace hoy 203 años, y la primera celebración del nuevo santo católico San Juan Pablo II (1920-2005), elegido papa hace 36 años.

El insigne compositor, pianista y maestro húngaro fue uno de los líderes del romanticismo musical y desarrolló en sus composiciones nuevos métodos, tanto estéticos como técnicos, anticipando procedimientos e ideas que se desarrollarán en el siglo XX. Su trayectoria musical le llevó a través de toda Europa, siendo embajador no sólo de sus propias composiciones, sino también de las obras de los grandes maestros desde Bach hasta sus contemporáneos. Más tarde desarrollará una importantísima labor literario-musical donde hará públicos tanto su pensamiento estético como la realidad de la vida del artista y la música y sus protagonistas.

The-Four-Ages-of-Franz-Liszt-from-The-Etude-magazine-1913-Source-Wikimedia-

Pero el hecho más trascendente en la vida de nuestro gran artista, a nuestro parecer, es el vuelco decisivo en su pensamiento filosófico-espiritual. De este modo escribe en su testamento las siguientes palabras:

“Este es mi testamento: lo escribo el 14 de septiembre de 1860, cuando la Iglesia celebra la Exaltación de la Santa Cruz. Esta fiesta habla del ardiente y misterioso sentimiento que ha traspasado, como un estigma sagrado, mi vida entera. Sí, Jesús crucificado, la locura de la exaltación de la Cruz, era mi verdadera vocación. Yo la he sentido hasta en lo más profundo del corazón desde los 17 años, cuando pedía con lágrimas y súplicas que se me permitiera entrar en el Seminario de París, y esperaba que me fuera dado poder vivir una vida como la de los santos, y a poder ser morir la muerte de los Mártires. Pero no ha sido así. Pero siempre desde ese momento, en medio de las numerosas faltas y errores que yo he cometido, y de los cuales tengo un sincero arrepentimiento y contrición, la divina luz de la Cruz nunca me ha sido retirada. […] Y para rendir testimonio de mi Fe, deseo recibir los Santos Sacramentos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana antes de morir, y con ellos obtener la remisión y absolución de mis pecados. Amén.”

Será así como reciba las órdenes menores en 1865, que vestirá hasta el final de sus días, y el rumbo compositivo de su creación se dirija hacia obras de gran calado espiritual, como A la Chapelle Sixtine (1862), Dos Leyendas: La predicación a los pájaros de san Francisco de Asís y San Francisco de Paula marchando sobre las olas (1862-63), los oratorios La leyenda de Santa Elisabeth (1857-62) y Christus (1866-72), y Árbol de Navidad (1874-76), así como multitud de obras corales y pequeñas piezas para grupos reducidos, buscando un recogimiento e intimidad donde el fenómeno musical florezca ajeno a la materia. Asimismo compaginará esta actividad con la fructífera enseñanza a jóvenes pianistas venidos de muchísimos países y de quienes conservamos valiosos testimonios de su labor pedagógica.

Sirvan estas palabras como homenaje a un hombre que supo llevar a través del arte el mensaje de lo eterno y la presencia de este en lo humano.

Así mismo, hoy celebramos al santo Juan Pablo II, papa de mi juventud y muy querido por todas sus enseñanzas, especialmente las impartidas por el cuidado de la familia cristiana, la unidad de la Iglesia y la defensa de la vida, además de numerosas cartas, encíclicas… En su primer discurso tras ser elegido papa en el inicio de su pontificado (22 de octubre 1978) escribe:

“¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!

Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues, -os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza- permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!”

Presentamos la pieza de Liszt Liebestraum Nr. 3: “O lieb, so lang du lieben kannst”, conocida como “Sueño de amor” y escrita inspirada por el texto del poeta alemán Ferdinand Freiligrath (1810-1876). Este tercer nocturno, el más famoso de los tres, trata el amor incondicional maduro. Está escrito en La bemol mayor y se inicia en “poco allegro”, aunque luego va creciendo. Puede considerarse que éste último nocturno de los Sueños de amor está dividido en tres partes, separadas cada una por una rápida cadencia que exige bastante destreza y un grado relativamente alto de habilidad técnica. Se utiliza la misma melodía a lo largo de toda la pieza, aunque cambia cada vez, especialmente hacia la mitad de la obra, cuando se alcanza el momento culminante. Al final, el Liebestraum nº 3 se va apagando en una sección final mucho más lenta con acordes y lentos arpegios, concluyendo con un acorde tocado en arpegio muy lentamente, como si fueran notas sueltas más que unidas en una misma frase.

Inicio del Liebestraum Nr. 3 en La bemol mayor:


Y aquí tenéis el texto:

 

O lieb, so lang du lieben kannst!
O lieb, so lang du lieben magst!
Die Stunde kommt, die Stunde kommt,
Wo du an Gräbern stehst und klagst!

Und sorge, daß dein Herze glüht
Und Liebe hegt und Liebe trägt,
So lang ihm noch ein ander Herz
In Liebe warm entgegenschlägt!

Und wer dir seine Brust erschließt,
O tu ihm, was du kannst, zulieb!
Und mach ihm jede Stunde froh,
Und mach ihm keine Stunde trüb!

Und hüte deine Zunge wohl,
Bald ist ein böses Wort gesagt!
O Gott, es war nicht bös gemeint –
Der Andre aber geht und klagt.

O lieb, so lang du lieben kannst!
O lieb, so lang du lieben magst!
Die Stunde kommt, die Stunde kommt,
Wo du an Gräbern stehst und klagst!

Dann kniest du nieder an der Gruft,
Und birgst die Augen, trüb und naß
– sie sehn den Andern nimmermehr –
In’s lange, feuchte Kirchhofsgras.

Und sprichst: O schau auf mich herab
Der hier an deinem Grabe weint!
Vergib, daß ich gekränkt dich hab!
O Gott, es war nicht bös gemeint!

Er aber sieht und hört dich nicht,
Kommt nicht, daß du ihn froh umfängst;
Der Mund, der oft dich küßte, spricht
Nie wieder: ich vergab dir längst!

Er that’s, vergab dir lange schon,
Doch manche heiße Träne fiel
Um dich und um dein herbes Wort –
Doch still – er ruht, er ist am Ziel!

O lieb, so lang du lieben kannst!
O lieb, so lang du lieben magst!
Die Stunde kommt, die Stunde kommt,
wo du an Gräbern stehst und klagst!

¡Oh, ama, ama tanto como puedas!
¡Oh, ama, ama tanto como debas!
Llegará la hora, llegará la hora
En que sobre las tumbas te lamentarás.

Asegúrate de que tu corazón arda,
Y sostén y mantén el amor
Tanto como el otro corazón
ardientemente lata por tu amor.

Y si alguien te comparte su alma
Correspóndele lo mejor que puedas
Dale alegría a cada hora,
¡No le dejes pasar penas!

Y vigila tus palabras con cuidado,
¡Aparta el verbo cáustico de tus labios!
Querido Dios, no quise herirlo,
Pero el amado retrocede y se lamenta.

¡Oh, ama, ama tanto como puedas!
¡Oh, ama, ama tanto como debas!
Llegará la hora, llegará la hora
En que sobre las tumbas te lamentarás.

Te postrarás junto a la tumba
Y tus ojos estarán tristes y húmedos,
-Nunca volverás a ver otra vez a tu amado,
Sólo la hierba alta y húmeda del camposanto.

Dirás: mírame desde allí abajo,
¡Soy quien se lamenta junto a tu tumba!
¡Perdona mis desaires!
¡Querido Dios, no quise herirle!

Aunque el amado no te vea o escuche
Yace más allá de tu consuelo;
Los labios, que tantas veces besaste, hablan
No de nuevo: ¡Te perdoné hace mucho tiempo!

Sin duda, él te perdonó,
Pero las lágrimas que derramaría copiosamente
Sobre ti y tu palabra impensada
-¡Tranquilízate!- él descansa, ya ha fallecido.

¡Oh, ama, ama tanto como puedas!
¡Oh, ama, ama tanto como debas!
Llegará la hora, llegará la hora
En que sobre las tumbas te lamentarás.

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¡Gracias, S. Juan Pablo II!