Ravel, Schoenfield, Piazzola al Palau

“Nunca he intentado la necesidad de formular, para otros o para mí mismo, los principios de mi estética. Si tuviera que hacerlo, pediría permiso para atribuirme las sencillas declaraciones que Mozart hizo al respecto. Se limitó a decir que la música puede emprenderlo todo, atreverse a todo y a pintarlo todo, con tal encanto que al final permaneciese siempre la música”.

M. Ravel, Esquisse autobiographique, 1928

Presentamos un programa musical con tres obras para trío de violín, violoncello y piano, que muestran sendas tendencias musicales con las pinceladas propias de cada uno de sus autores.

Palau de la Música de Valencia, Sala Rodrigo.

Martes 25 Octubre 2016, 21:00 h.

Concierto Fundación Axa

FERNANDO PASCUAL, violín

RAFAL JEZIERSKI, violonchelo

CLAUDIO CARBO, piano

Maurice Ravel

Trío para piano, violín y violonchelo

Paul Schoenfield

Café Music

Astor Piazzola

Otoño porteño

Compuesto en San Juan de Luz, el Trío en La menor de Ravel (1914) es una obra maestra de la madurez del músico donde se aprecia una gran influencia de la atmósfera y el folclore vascos. Se aplica un enfoque orquestal a la escritura, realizando un uso extensivo de los rangos extremos de cada instrumento para crear una textura sonora excepcionalmente rica en una obra de cámara. El primer movimiento, “Moderé”, está basado en el zortziko vasco y se mueve en una atmósfera de sugerente ensoñación. El segundo movimiento, “Pantoum”, alcanza una gran variedad de sonoridades con el uso de pizzicatti, dobles cuerdas en octavas y una compleja escritura en el piano. El tercer movimiento es un “Passacaille” en torno al cual se construye una serie de variaciones. El “Finale” estuvo condicionado por el estallido de la I Guerra Mundial, lo que obligó a Ravel a concluir la obra con rapidez para alistarse en el ejército.

Del Trío de Ravel se suele decir algo semejante al de Chaikovsky: es una obra para que la toquen grandes solistas antes que conjuntos estables ya que requiere un alto nivel de virtuosismo para todos los instrumentos. Por ello es considerada como una obra maestra técnica.

Primera página del autógrafo de Maurice Ravel..

La pieza fue dedicada al maestro de contrapunto de Ravel André Gedalge y se llevó a cabo por primera vez en París en enero de 1915, por Alfredo Casella (piano), Gabriel Willaume (violín), y Louis Feuilliard (violonchelo).

Paul Schoenfield en el estudio de grabación.

Aspirando a componer música que “haga que la gente sude,” Paul Schoenfield es un compositor americano contemporáneo conocido por integrar el folklore americano y el jazz con la música popular judía, acercándolas a la sala de concierto.

Café Music fue encargada por la St. Paul Chamber Orchestra e inspirada por el turno del autor como pianista en el asador Murphy en Minneapolis, Minnesota. Recibió su estreno durante un concierto de cámara en enero de 1987 con Schoenfield al piano.

Astor Piazzola al bandoneón.

Las Cuatro Estaciones Porteñas son consideradas como una de las composiciones fundamentales en la obra del argentino Astor Piazzolla. Compuestas entre 1964 y 1970, suponen la consagración de un estilo propio forjado durante la fusión entre sus experiencias en el mundo del cabaret y sus posteriores estudios en París con Nadia Boulanger, ocasión propiciada tras alzarse con el premio a mejor compositor argentino. En su escritura se muestra una forma magistral de amalgamar el pulso rítmico decididamente tanguero con procedimientos armónicos y contrapuntísticos mucho más complejos. Piazzolla intenta plasmar el latir ciudadano, sobre todo porteño; utilizando el tango, emerge la parte bohemia de Buenos Aires, el tango nuevo donde la expresión del alma porteña alcanza su identidad estética.